Sin reuniones eternas, sin tecnicismos, sin sorpresas. Un proceso simple que funciona y te mantiene al tanto en todo momento.
Cada paso tiene un propósito claro y tú participas en cada decisión importante.
Hablamos por WhatsApp o videollamada. Me cuentas qué vende tu negocio, quiénes son tus clientes y qué quieres lograr con tu web. En menos de 24 horas recibes tu cotización detallada y sin compromiso.
Diseño cómo va a verse cada sección de tu web y te la muestro antes de escribir una sola línea de código. Puedes pedir todos los cambios que quieras en esta etapa sin costo adicional.
Con el diseño aprobado, construyo tu web. Te mando actualizaciones de progreso para que sepas cómo va. Cuando esté lista, la ves completa y funcional antes de lanzarla al público.
Publicamos todo y te enseño a manejar tu web en 30 minutos. Me quedo contigo por 30 días — si algo falla o quieres ajustar algo, lo soluciono sin cobros extras.
No son solo palabras bonitas. Son cosas concretas que puedes exigirme.
Si acordamos una fecha de entrega, la cumplo. Si hay algún retraso, te aviso con anticipación.
Todas tus preguntas tienen respuesta en menos de 24 horas. Nada de silencio de radio.
El precio que acordamos es el que pagas. Si el alcance cambia, te aviso antes de cobrar algo extra.
Al terminar, te entrego todo: archivos, accesos y contraseñas. Sin dependencias ni amarres.
Trabajo contigo hasta que el resultado sea exactamente lo que necesitas.
No entrego nada que tú no hayas aprobado primero. Antes de construir, ves el diseño. Antes de lanzar, ves la web completa. En cada etapa tienes la última palabra.